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La financiación islámica

10 de Octubre de 2017
  • Carolina Andérez
La población musulmana representa el 23% de la población mundial.

La población musulmana representa el 23% de la población mundial.

Carolina Andérez, Jefe de Unidad de Asesoría Jurídica de la Cuenta del Estado de CESCE
Aunque todavía poco conocida en España, la Financiación Islámica es  un sector financiero emergente. Los datos del Banco Mundial reflejan que sus  activos han crecido en torno al 10-12 por ciento anual en la última década, hasta superar los dos billones de dólares, y ofrece unas excelentes oportunidades de negocio e inversión. Según el informe del Banco de España del 2016, la financiación islámica creció a un ritmo del 11,5% entre 2010 y 2015 frente al 3,2% de la financiación convencional registrado para el mismo periodo.

La población musulmana representa el 23% de la población mundial (según el informe de Pew Research Center  de enero 2011), esto unido al rápido crecimiento de la riqueza de muchos países de Asia y Oriente Medio; a la tendencia de muchos gobiernos, inversores y entidades financieras de invertir de forma consistente con el Islam; y a la contracción de algunas fuentes de financiación convencionales, hace que las Finanzas Islámicas estén cada vez más presentes.

Que conozcamos este tipo de estructuras y que estemos preparados para participar en ellas, tanto desde el punto de vista de los exportadores, de los financiadores y de las Agencias de Crédito a la Exportación (ECAs), otorga un ventaja competitiva a nuestros exportadores cuando están compitiendo en mercados musulmanes, ya que cada vez hay más clientes en estos mercados que solicitan que todo o parte de la financiación sea estructurada mediante instrumentos de financiación islámica.
 
¿Qué son las Finanzas Islámicas?
La financiación islámica consiste en la realización de actividades comerciales y financieras de acuerdo con la ley islámica.

Los principios en los que se basa la Sharia (compilación de los distintos valores, normas y reglas que rigen la vida musulmana) y que deben regir la financiación islámica son: la prohibición de la riba (interés); la prohibición de la incertidumbre (gharar); la prohibición de la especulación (maisir); y la prohibición del juego (qimar).

Los principios de la Sharia pueden interpretarse de forma distinta en base a los criterios metodológicos e interpretativos permitidos, lo que conlleva a que en ocasiones puede haber distintas opiniones legales (fatawa) sobre el mismo aspecto de la Sharia, hecho que lleva a distintas escuelas de pensamiento (madhabs).

La prohibición de la riba no implica que la financiación islámica no permita obtener una ganancia o beneficio al financiador, sino que este beneficio no se obtenga de un mero interés prefijado derivado del préstamo de dinero y por el mero transcurso del tiempo, sino que debe provenir un criterio de compartir riesgos y beneficios entre el financiador y el cliente. Esta es precisamente la base de la financiación islámica, el principio de compartir pérdidas y beneficios entre inversor o financiador y cliente.

Principales Instrumentos de Financiación Islámica
Entre los principales instrumentos de  financiación islámica  se encuentran los bonos (Sukuk),  las estructuras Mudarabah, Musharaka, la Murabaha e  Istisna’a; y la industria del seguro (Takaful).

Los Sukuk, aunque habitualmente son conocidos como “bonos islámicos”  presentan diferencias con los bonos convencionales. Las características más representativas de los Sukuk consisten en que  son títulos basados en un activo  subyacente (también pueden ser garantizados por el activo); y en que el beneficio o ganancia obtenidos a través del Sukuk tiene que estar vinculado con la ejecución o desarrollo del activo subyacente y el riesgo asociado a la propiedad sobre dicho activo. Son habitualmente emitidos por Gobiernos, empresas, IFIs e instituciones financieras.

Los Sukuk han demostrado una trayectoria sólida en la financiación de mejoras en infraestructuras. Malasia los ha usado en aeropuertos, puertos marítimos y carreteras. El Aeropuerto Internacional Queen Alia en Jordania y la terminal Hajj, parte del proyecto del Aeropuerto Internacional King Abdulaziz en Arabia Saudita, son solo dos ejemplos de asociaciones público-privadas financiadas por fondos islámicos, según el informe del FMI, Aspiraciones Mundiales, Finanzas & Desarrollo, de septiembre de 2015.

La Mudarabah podría asimilarse a un fondo de inversión en el que el financiador actúa como el proveedor de capital y el cliente como el agente del fondo que invierte y gestiona el mismo. Mientras que la Musharaka es más similar a una joint venture en la que las partes implicadas soportan las pérdidas en la misma proporción a su participación en la aportación de capital que hayan efectuado. Cada parte tiene el derecho a participar en las decisiones de la empresa, aunque estas pueden renunciar a ese derecho y actuar como un socio silencioso de la misma forma que lo haría en una estructura Mudarabah.

CESCE y las Finanzas Islámicas
CESCE toma contacto con el mundo del Sukuk en el año 2008, sin embargo no es hasta 2016 cuando vuelve a encontrar una estructura de Islamic Finance. Este es un hito relevante puesto que es la primera vez que una entidad financiera propone a la ECA española la cobertura de un crédito instrumentado en una estructura de financiación islámica.

En definitiva, estamos ante un sector financiero emergente con identidad propia, que presenta una alternativa dentro de la banca ética y que puede suponer una ventaja competitiva para las empresas españolas.
 
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