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Pymes innovadoras y sus atractivos fiscales

18 de Abril de 2017
  • Miguel Ángel Ortega
Miguel Ángel Ortega, socio director de la consultora AF Innovación
En España, las pequeñas y medianas empresas (PYMES) representan el 99% de las empresas existentes y aportan más de la mitad del valor añadido bruto de nuestra economía, por lo que cobra especial importancia el desarrollo de un marco político específico para ellas. Conscientes de ello, el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) ha establecido políticas que fomentan y apoyan a las PYMES a realizar inversiones en actividades innovadoras mediante una eficaz regulación fiscal, como es el caso de los incentivos fiscales por la realización de actividades de I+D+i.

Estos incentivos permiten a las empresas recuperar una parte sustancial del coste de la inversión en I+D+i de dos formas posibles: deduciendo el importe bonificable del pago de la cuota en el Impuesto sobre Sociedades en un espacio de 18 años o monetizando dicho importe para reinvertirlo en proyectos innovadores.

De esta forma, la inversión empresarial en proyectos de I+D+i no concierne únicamente a grandes empresas, sino que deben ser las PYMES las que más interés deben mostrar en apostar por el desarrollo de este tipo de actividades, ganando competitividad en el mercado a través de la oferta de productos y servicios novedosos. Así, las PYMES pueden superar uno de sus principales retos, que es la ejecución de sus propios proyectos de innovación, y adaptarse satisfactoriamente al crecimiento y tamaño de los mercados.

Por otro lado, en el último año se ha regulado por el MINECO la creación del sello de PYME Innovadora, mediante el que se pueden obtener atractivos beneficios económicos. Con esta distinción se busca impulsar a la PYME, incrementar el valor añadido de su oferta, reducir costes y posicionarla dentro de un mercado cada vez más competitivo y dominado por las grandes empresas.

Tal y como se recoge en la Orden ECC/1087/2015 este sello de PYME Innovadora es de carácter gratuito para las empresas y no supone nuevas estructuras ni barreras administrativas para las mismas, sino que facilita el acceso de esta categoría de empresas a la contratación pública. Este último aspecto resulta relevante, ya que las PYMES son consideradas el punto clave de la economía de nuestro país, con lo que una regulación adecuada de la contratación pública que tenga en cuenta el papel de este tipo de empresas, permitirá desarrollar su crecimiento y su capacidad innovadora, traduciéndose en un efecto positivo sobre la economía del país.

Otra ventaja muy relevante, que está generando un gran interés, y que es introducida con esta iniciativa, consiste en que la PYME Innovadora puede beneficiarse de dos incentivos hasta ahora no compatibles. Podrá aplicar la bonificación del 40% en las aportaciones empresariales a las cuotas de la Seguridad Social respecto del personal investigador, así como, también, la aplicación del régimen de deducción por actividades de investigación y desarrollo e innovación tecnológica de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, el cual puede alcanzar hasta un 42% de los gastos directos.

Además de todo lo anterior, las PYMES disponen de más opciones para el desempeño de proyectos innovadores, como la posibilidad de realizar cooperación para la ejecución de un mismo proyecto, bien con otras empresas, con universidades o con centros de investigación, rompiendo de esta forma, las barreras para la transferencia efectiva e implementación de la innovación entre PYMES, Instituciones de Educación u otros Organismos. De este modo, se pretenden solventar las dificultades que muchas pequeñas empresas se encuentran a la hora de acometer ciertas inversiones en I+D+i, las cuales individualmente quizás no tengan el peso ni los recursos necesarios para llevarlas a cabo, pero mediante la asociación colaborativa con otro cooperante adquieren la carga y la fuerza necesaria para ejecutarlas.

Como conclusión, medidas como las anteriormente descritas fomentan la incursión de las PYMES en el ámbito de la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación, las cuales pueden mejorar notablemente su desarrollo empresarial y pueden ayudar de manera determinante al desarrollo de un sistema productivo a la altura de los países más avanzados del mundo, sin olvidar el prestigio que puede suponer para una empresa la condición de poseer la etiqueta “innovadora” y las consecuencias positivas que puede tener para ella mostrar una buena imagen en materia de I+D+i de cara a clientes e inversores.
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