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Populismo: sus efectos sobre las inversiones y la economía

17 de Abril de 2017
  • Aurelio García del Barrio
Aurelio García del Barrio, Director del Global MBA con especialización en Finanzas de IEB
Hemos visto como muchas economías ralentizaban su crecimiento en los últimos tiempos, y los motivos son bien conocidos: bajo crecimiento de la productividad, dificultad de mantener los sistemas de pensiones, excesiva carga de la deuda pública y la existencia de barreras crecientes en el comercio internacional.

A ello hay que unir el progreso de movimientos políticos populistas, aislacionistas y xenófobos que también ayudan a frenar el crecimiento. Se trata de un aumento en el sentimiento de insatisfacción de una parte importante de la población de los países desarrollados que ha derivado en una grave crisis de legitimidad política. La consecuencia es la emergencia, con más rapidez de lo que se imaginaba, de partidos políticos que se oponen a la apertura económica con la esperanza de preservar así la identidad y el bienestar material de sus ciudadanos.

Y ejemplos no faltan, el Brexit, el avance del partido populista Alternativa para Alemania frente a la política migratoria adoptada por Ángela Merkel, el ya presidente republicano de EEUU, Donald Trump, apelando a los intereses de los americanos frente a la apertura a los inmigrantes y a las importaciones baratas de China y América Latina, los gobiernos del Grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, la República de Chequia y Eslovaquia), que están utilizando la xenofobia y el populismo para reiterar su total oposición a las políticas de la UE, especialmente en materia de refugiados, el triunfo en Austria del Partido por la Libertad, la posibilidad de que Marine Le Pen gane las elecciones francesas del año que viene enarbolando la bandera de que hay que reducir la desigualdad y ofreciendo un referéndum para que Francia abandone la UE, Syriza en Grecia, y Podemos en España.

Uno de los efectos inmediatos del populismo, ha sido el aumento de la incertidumbre que llevó a los inversores a acudir a los activos de calidad y a las acciones defensivas. Históricamente ha habido una estrecha correlación entre el aumento de la incertidumbre y un apetito por las acciones defensivas. Aunque su correlación no ha sido tan marcada, la demanda de oro, a menudo visto como un activo refugio, crece en momentos de mayor incertidumbre.

Cuando los populistas han ganado en los mercados emergentes, a menudo ha habido un aumento en el gasto de infraestructura que eleva temporalmente el crecimiento de la producción, los salarios reales y el empleo. No obstante, esto rápidamente da paso a la hiperinflación que erosiona las ganancias iniciales. Pero en el mundo desarrollado, cuando los populistas sólo forman parte de la oposición, tienden a tener más éxito electoral que en su gestión en sí en el poder.

Esto se debe a que, en general, los políticos populistas son a menudo gente inexperta incapaz de lidiar con los obstáculos que se les plantea cuando buscan llevar adelante sus reformas. El populismo genera incertidumbre, y los mercados son acérrimos enemigos de la misma. Ante situaciones de volatilidad ganan enteros los valores refugio, donde el inversor espera a que la incertidumbre pase para retornar a otro tipo de inversiones.
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