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¿Cuál es la situación económica con la que las grandes potencias comienzan 2018?

02 de Enero de 2017
Este progreso económico se plasma en el avance del mercado laboral.

La tasa de crecimiento mundial se situará en un 3,7% para 2018.

El último informe de perspectivas económicas de la OCDE destaca el buen ritmo de la actividad global, que presentará sus mejores tasas de crecimiento en 2017 desde el año 2010. En concreto, la institución ha revisado su tasa de crecimiento mundial hasta un 3,7% para 2018. Un año que comienza con buenas perspectivas para la mayoría de las potencias económicas. 

Estos buenos datos refuerzan la idea de que la economía mundial se ha reforzado durante el año 2017. Así lo señala el informe ‘La incertidumbre es un impuesto al crecimiento económico’ del Instituto de Estudios Económicos (IEE) pero, ¿cómo se encuentran las economías en este comienzo del año? Según Aurelio García del Barrio, director del MBA con especialización en Finanzas del IEB, así se encuentra la economía mundial: 
 
Estados Unidos



La Fed materializó el pasado diciembre la  subida de tipos, mientras elevaban su pronóstico de crecimiento económico en 2018, aun cuando se mantienen las proyecciones de tres alzas este año. El organismo se enfrenta al cambio de Presidente en febrero, cuando Janet Yellen deje su posición después de tres décadas, que pasará a manos de Jerome Powell, el primer presidente de la Fed, no economista, en décadas.

Esta subida, la tercera de la Fed en 2017, colocó la tasa de interés referencial en un rango objetivo de 1,25% a 1,5%. En otro movimiento que podría endurecer las condiciones monetarias, la Fed confirmó que aumentaría el ritmo mensual de contracción de su balance general, según lo programado, de 10.000 millones de dólares a 20.000 millones de dólares a partir de enero de 2018.

El mercado laboral se mantendrá fuerte, con la creación sostenida de empleos y el aumento de los salarios este año. En cuanto al desempleo, la estimación es que se ubique en 3,9% a finales de 2018.

La estimación para el crecimiento económico en 2018 es de un 2,5%, 40 puntos básico por encima de la estimación anterior, gracias al recorte de recorte de impuestos que debería impulsar el crecimiento.
A pesar de la mejora en las expectativas de crecimiento a corto plazo, para 2018, se espera se mantengan la cantidad de alzas proyectadas, tres.

Por último, conviene recordar que la Administración Trump es contraria a un dólar fuerte que penalice a los estados industriales que constituyen su principal apoyo electoral. La reforma fiscal presentada por Trump a finales de septiembre también favorece esta posibilidad, ya que la rebaja en el tipo impositivo en el Impuesto de Sociedades y los tipos aplicables a personas físicas pueden reducir los ingresos fiscales en el corto plazo, incrementando los niveles de déficit público en EE.UU.
 
Europa



Es probable que la valorización del euro y la incertidumbre del Brexit afecten a la economía europea, cuyo crecimiento puede disminuir del 2,2 % al 1,9 %. Es probable que sea un año duro para los inversores de crédito en euros. Sin embargo, el crecimiento económico y la creación de empleo son sólidos, la inversión está repuntando y la deuda y el déficit públicos están disminuyendo gradualmente.

No obstante, existen diferencias importantes entre los Estados miembros y algunos de ellos siguen adoleciendo de una atonía considerable en el mercado laboral. Las políticas deben seguir estando enfocadas a hacer que el crecimiento sea sostenible e inclusivo. Esto supone políticas macroeconómicas orientadas a la estabilidad y reformas encaminadas a fomentar la productividad.

Este crecimiento está impulsado por un consumo privado resiliente, un crecimiento más fuerte en el mundo y la reducción del desempleo. La inversión también se está recuperando en unas condiciones de financiación favorables y un clima económico mucho mejor, tras disiparse la incertidumbre. Las economías de todos los Estados miembros se están expandiendo y están mejorando sus mercados laborales, pero los salarios solo están aumentando con lentitud.

La recuperación cíclica lleva ya 18 trimestres ininterrumpidos, pero sigue siendo incompleta, ya que, por ejemplo, sigue habiendo bastante atonía en el mercado laboral y el aumento de los salarios es excepcionalmente bajo. Por lo tanto, el crecimiento del PIB y la inflación siguen dependiendo de políticas de apoyo. El Banco Central Europeo ha mantenido muy flexible su política monetaria, y continuará siendo laxa en 2018.

Los riesgos existentes en Europa están relacionados con el resultado de las negociaciones sobre la retirada del Reino Unido de la Unión Europea, una mayor apreciación del euro y una potencial subida de los tipos de interés a largo plazo.
 
Japón


 
La economía japonesa crecerá a un ritmo superior a lo previsto durante los próximos años, aunque esto no será suficiente para impulsar la inflación, que no alcanzará el entorno del 2% hasta 2019, con lo que el Banco de Japón mantendrá sin cambios su política monetaria y las medidas de estímulo cualitativo y cuantitativo en 2018.

En 2018, la inflación será del 1,5%, con una economía que continuará su moderada expansión, donde la demanda doméstica seguirá una tendencia al alza apoyada en unas condiciones financieras altamente acomodaticias.

El Banco de Japón podría terminar el próximo año como el único banco central que sigue aplicando la flexibilización cuantitativa, lo que sugiere una depreciación del yen. El alcance de la bajada del yen dependerá del ritmo de las subidas de los tipos de interés de Estados Unidos.
 
China



Se prevé un crecimiento de China del 6,4%, respaldado por la distensión de la política y reformas del lado de la oferta (por ejemplo, esfuerzos por reducir el exceso de capacidad en el sector industrial). Las autoridades postergarán el ajuste fiscal necesario (especialmente manteniendo una inversión pública elevada) para alcanzar la meta de duplicar el PIB real de 2010 llegado el año 2020. Sin embargo, el costo de esa demora son nuevamente fuertes alzas de la deuda.

El crecimiento se genera, en parte, mediante un aumento del endeudamiento, acompañado por el rápido aumento de los precios inmobiliarios en algunas ciudades. Esta acumulación de deuda, en particular en el sector empresarial, es difícilmente sostenible, y se sancionarán las políticas para frenar el crédito, en aras de evitar la inversión en el extranjero de conglomerados chinos por apalancarse en endeudamiento público, pudiéndose crear una insostenible y peligrosa burbuja de crédito. Las empresas de los sectores de la construcción e inmobiliario pueden ser las más afectadas.

En China, además, el riesgo con implicaciones globales nace de la relación entre el sector inmobiliario, los mercados financieros y la gestión de la política económica actual, aunque es patente que la administración actual está tomando medidas macro prudenciales de contención para enfriar la economía. Algunos procesos de inflación de activos y de volatilidad nominal (tipo de cambio, entre otros) se han apaciguado, a la vez que la intervención en los mercados monetarios para frenar la depreciación del renminbi ha dado fruto.
 
India 



India experimentará el más rápido crecimiento de una economía grande de Asia entre 2018-22, creciendo a una tasa promedio anual del 8% en PIB. Sin embargo, la economía también está pasando por un período doloroso. Una ola de préstamos a principios de esta década ha parado en seco a los bancos estatales con malos préstamos. En combinación con el exceso de capacidad en la industria del acero, esto deprimirá los préstamos corporativos y de inversión durante algún tiempo todavía.

El crecimiento del PIB en 2018 será de un 7,2%, antes de que el crecimiento se acelere como consecuencia del programa de reformas dirigido por el Gobierno, que busca generar mayores beneficios, especialmente en infraestructuras.
 
Brasil



La economía brasileña, después de salir de recesión en 2017, va a crecer este año un 1,5%. Si bien los datos sugieren que la recuperación podría ser algo más fuerte que lo esperado, la situación fiscal y el ruido político impiden un mayor optimismo con respecto al crecimiento.

La recuperación de la economía la están liderando el consumo privado y las exportaciones. La baja inflación, la política monetaria más laxa y la mejora gradual del mercado laboral continuarán apoyando al consumo privado. Por otro lado, los términos de intercambio más elevados, un tipo de cambio más favorable y la mayor demanda global seguirán estimulando las exportaciones.

La inflación se espera se sitúe en un 4,3% en 2018. Esta inflación crea margen para una política monetaria más acomodaticia; los tipos SELIC deben converger pronto a 7,0%. Asimismo, si no se soluciona el problema fiscal, será difícil que la inflación y los tipos de interés se mantengan en niveles históricamente bajos.

Respecto a las elecciones de 2018, la victoria de un candidato populista en las elecciones presidenciales podría descarrilar el progreso de la reforma y llevar a un mayor deterioro de la situación fiscal.
 
Rusia 



Después de dos años de recesión, se prevé que la actividad económica de Rusia crezca un 1,6% en 2018 limitado por los precios moderados de petróleo, la demografía adversa y los impedimentos estructurales. Mejoraron los pronósticos en el contexto del fortalecimiento de la estabilidad financiera y de la moneda nacional, el descenso más rápido de la inflación y el incremento de la producción.

El sector terciario, que representa 3/5 del total de la economía rusa, existe una clara preeminencia de las actividades relacionadas con la distribución comercial mayorista y minorista (incluyéndose en la misma los servicios de reparación de vehículos y bienes de consumo), que abarca un 28,8% del total del sector. Seguidamente están representadas las operaciones inmobiliarias, los servicios de transporte, la gestión estatal de defensa, seguridad y seguridad social y las actividades financieras (con cuotas del 20%, 14,95%, 10% y 8,9% respectivamente).

Finalmente, también dentro de este sector, se encuadran los servicios de salud (6,9%), educación (4,9%), servicios comunes y sociales (2,9%) y, por último, de hostelería (1,73%). En términos generales, se puede decir que, al igual que en el caso del sector secundario, la evolución de los distintos subsectores ha evolucionado de forma dispar, con unas tasas mucho más acentuadas de crecimiento en el sector de la distribución comercial, las operaciones relacionadas con el sector inmobiliario y los transportes y las comunicaciones.

La Tesorería de Estados Unidos está preparando un informe sobre Rusia que podría dar lugar a posibles nuevas sanciones lo que podría suponer un aumento de la prima de riesgo para los activos rusos. Un país que en este 2018 se enfrenta a unas elecciones aunque no provoquen incertidumbre, ya que el 80% de los rusos apoya al actual presidente Putin. 
 
Países de la OPEP



El crecimiento de la demanda mundial de petróleo es probable que se desacelere en los próximos meses, ya que unas temperaturas más cálidas están reduciendo el consumo de crudo, lo que podría llevar al mercado a un superávit en la primera mitad del próximo año.

Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y las intermitentes interrupciones a los suministro en Nigeria e Irak han elevado los precios del petróleo por encima de 60 dólares el barril por primera vez desde 2015, mientras que los inventarios han bajado, haciendo que se barajen subidas de precio. Es probable que los precios del petróleo se muevan hacia los lados. Los inventarios de la OCDE están alrededor del 10% por encima de las normas históricas, proporcionando un cojín incluso si los suministros caen el próximo año.

Salvo un aumento significativo de las tensiones en el Oriente Medio, se espera que los precios del petróleo crudo Brent se negocien en en 57 USD/barril en 12 meses de tiempo.
 
España



La economía presenta un buen ritmo de crecimiento que seguramente experimentará un ligero freno durante los próximos trimestres. La actividad entra, por tanto, en una fase de consolidación que podría ser duradera ya que la expansión es equilibrada y sigue viéndose acompañada por la corrección de los desequilibrios del pasado.

La estimación de crecimiento para este año es un 2,8%, si bien podría decaer más debido a la inestabilidad política, lastrada por Cataluña. El principal responsable de esta suavización del crecimiento en comparación con el 2017 será el consumo privado que se irá frenando hacia tasas de 2% en 2019 desde el 2,5% actual. El consumo se seguirá viendo respaldado por la mejora del empleo pero con menor ímpetu dado que ya habría florecido la mayor parte de la demanda embalsada durante los años de crisis y porque la tasa de ahorro ha caído a niveles que no se veían desde 2008.

El sector exterior mantendrá su contribución positiva sobre el crecimiento, siempre que no se impongan políticas proteccionistas y el euro no se aprecie mucho más allá de los niveles actuales. El déficit comercial se ha ampliado, en gran medida por el impacto de la energía (el déficit energético sube +49%) pero también porque el saldo no energético ha reducido su superávit.

En el capítulo de la deuda privada, familias y empresas han seguido haciendo esfuerzos de desapalancamiento de forma que la ratio sobre PIB se ha reducido hasta 166%, en línea con la media europea, pero todavía por encima del umbral de 133% que la Comisión Europea considera como deseable.

El dinamismo de las nuevas operaciones de crédito nos lleva a pensar que el stock acumulado de crédito empezará a aumentar el próximo año tanto en el caso del crédito empresarial como del hipotecario.

En definitiva, el país está sumido en una fase de crecimiento prolongado que irá permeando en todos los ámbitos de la economía. Dicho esto, la materialización de escenarios de riesgo geopolítico supondría un deterioro de las perspectivas.
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