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Informe de BusinessEurope

Las palancas y los frenos del crecimiento económico en Europa

14 de Noviembre de 2017
La demanda interna y, en concreto, el gasto de los consumidores será la llave del crecimiento europeo.

La demanda interna y, en concreto, el gasto de los consumidores será la llave del crecimiento europeo.

La economía europea vive un momento de optimismo. Los países de la UE han crecido en la primera mitad del año un 2,3% más que en 2016, y la eurozona un 2,2% más. Un aumento que continuará durante los próximos años empujado por el clima de negocios, el gasto de los consumidores, las exportaciones y la creación de empleo.

Así lo ha señalado la patronal europea, BusinessEurope, en su último informe sobre la situación económica de Europa. En este documento, los empresarios destacan una serie de factores que están manteniendo el crecimiento económico del territorio, mientras que existen otros elementos que van a frenar la expansión europea.
 
 


Las palancas que empujarán el crecimiento europeo
La demanda interna y, en concreto, el gasto de los consumidores será la llave del crecimiento europeo. Así, la confianza de los consumidores seguirá siendo sólida,  lo que apunta a un gasto más flexible también respaldado por las mejoras en el mercado laboral y en las condiciones de los préstamos bancarios.

BusinessEurope prevé que el consumo privado crezca un 2,1% en la UE y un 1,8% en la eurozona en 2017. Manteniéndose así como la palanca principal del crecimiento europeo, que también crecerá en el 2018 un 1,8%.

Por su parte, la inversión de Europa mantiene una tasa de crecimiento positiva desde hace tres años. De hecho, la inversión total de la UE creció un 3,5% en el primer trimestre de 2017, en comparación con el mismo período del año anterior, y un 2,5% en el segundo trimestre. Por sectores, la inversión inmobiliaria está empezando a despegar en la UE. En actividades como la propiedad intelectual y maquinaria y bienes de equipo, la inversión crece por encima del 5% desde 2015.

Sin embargo, estas tasas de inversión siguen siendo insuficientes para cerrar la brecha existente en comparación con la situación anterior a la crisis. En 2016, la inversión de la UE como porcentaje del PIB se situó, con 2 puntos porcentuales, muy por debajo del promedio histórico (1995-2008) del 21,9%.

Por su parte, las exportaciones seguirán aportando al crecimiento económico pero en menor medida. Mientras que las exportaciones netas contribuyeron de manera importante al crecimiento entre 2010 y 2013, lo que llevó a la acumulación de una balanza comercial positiva del 2,5%, en años más recientes el crecimiento ha ido menguando. En la primera mitad de este año supusieron un crecimiento del 0,1% del PIB. Sin embargo, el estudio señala que a partir del 2018 las exportaciones volverán a tener una mayor importancia en el crecimiento europeo.

La transformación del mercado laboral también se establece como una de las palancas del crecimiento europeo. En la mayoría de los países, se ha logrado reducir la tasa de desempleo en comparación con los niveles que se vivieron durante la crisis.

Además, se han registrado grandes progresos en la reducción de los déficits públicos en los últimos años. Con la disminución del déficit de la UE del -6,6% del PIB en 2009 al -1,7% en 2016 (zona del euro: -6,3% y -1,5%, respectivamente). Sin embargo, la deuda pública, que alcanzó un máximo del 88,4% en 2014 en la UE (zona del euro: 94,3%), disminuyó muy lentamente. En 2016, se situó en el 85,1% del PIB de la UE y el 91,3% de la eurozona.

Los obstáculos al crecimiento europeo
Los miembros de BusinessEurope están preocupados por el impacto negativo de una mayor tasa de cambio del euro. Además, esperan que aumenten las presiones de los costes salariales y los impuestos, así como las incertidumbres políticas y las tensiones geopolíticas. Entre ellas, destacan especialmente las negociaciones del Brexit, la situación estadounidense con Trump como presidente y el conflicto catalán.

Por ello, los empresarios proponen, debido a la naturaleza temporal de los factores de crecimiento, impulsar la inversión y avanzar con la implementación de las reformas del mercado laboral.

Por su parte, el gobierno económico de cada país revela profundas diferencias entre los países miembros. Así, a pesar de que todos los territorios, menos Grecia, tuvieron tasas de crecimiento positivo en 2016, la convergencia real es que los países con menos recursos todavía se encuentran lejos de posicionarse al nivel de las principales potencias. Por ello, el estudio destaca que la estrategia económica debe ser distinta y llevar a un crecimiento económico más elevado a estos países.
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