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La tecnología y el comercio, los impulsores de la nueva revolución económica

19 de Octubre de 2017
Según la clasificación de las cien primeras compañías del sector TIC español que elabora la consultora Computing.

Algunos empleos están decayendo en beneficio de otros nuevos ligados a la aplicación de las nuevas tecnologías.

La apertura de la economía mundial ha traído consigo una transformación sin precedentes en las últimas décadas. En este proceso, los avances tecnológicos y la expansión del comercio internacional están siendo determinantes como impulsores destacados de los actuales cambios económicos.

En general, ambos factores han generado inmensos beneficios para las economías, pero también han provocado alteraciones y desequilibrios que exigen políticas correctoras.

En su reciente informe anual sobre el comercio en el mundo, la Organización Mundial de Comercio (OMC) analiza las tendencias, políticas comerciales y aspectos recientes más destacados del sistema comercial multilateral.

En esta edición del informe examina de manera especial las repercusiones de la tecnología y el comercio sobre el empleo. Estudia los desafíos que trabajadores y empresas afrontan para adaptarse a los cambios en los mercados laborales y cómo los gobiernos pueden favorecer esta adaptación para aumentar el impacto positivo de la apertura comercial y del progreso tecnológico.

Entre las conclusiones destacan que el mercado de trabajo ha tenido una evolución muy desigual por países, sugiriendo que las particularidades de cada uno de ellos tienen mucho peso como condicionantes del funcionamiento de los mercados laborales.

Estas diferencias obedecen, en parte, a factores macroeconómicos, demográficos e institucionales, incluyendo la expansión de la enseñanza secundaria y terciaria, la creciente participación de las mujeres en el mercado de trabajo o la incidencia de las formas atípicas de empleo, como la contratación temporal, el trabajo a tiempo parcial o el trabajo por cuenta propia.

El desempleo también varía mucho entre países. En la mayoría de las economías desarrolladas, el paro creció de forma considerable durante la crisis, reduciéndose progresivamente con posterioridad. La estructura sectorial y ocupacional del empleo se ha transformado mucho, de modo que en los países desarrollados los servicios han ido creciendo notablemente frente a la industria manufacturera y el sector primario.

Esta tendencia se ha visto acompañada en muchos países de un aumento relativo de la participación de las ocupaciones de alta y baja cualificación en el empleo total, y de una disminución relativa de la participación de las ocupaciones que requieren un nivel de cualificación medio.

Por su parte, los avances tecnológicos, que actúan como impulsores de crecimiento económico, también pueden causar a la vez profundos cambios en el mercado de trabajo. Algunos empleos están decayendo en beneficio de otros nuevos ligados a la aplicación de las nuevas tecnologías.

Pero la próxima oleada tecnológica, con avances como la robótica o la inteligencia artificial, va a plantear importantes cuestiones en torno al futuro del empleo, teniendo en cuenta la incidencia que tendrá la sustitución del trabajo humano por máquinas que podrán desarrollar tareas de forma más eficiente, productiva e inteligente.

Al igual que el cambio tecnológico, la apertura del comercio también ha contribuido a aumentar los niveles de productividad y bienestar, contribuyendo a aumentar el empleo y los salarios.

El comercio facilita la reasignación de los recursos de un país hacia las actividades más productivas, aunque, como el cambio tecnológico, también exige de los trabajadores un proceso de adaptación y tiene otras repercusiones que hacen necesarias políticas adecuadas.

El informe de la OMC destaca que el comercio puede dar lugar a una reasignación de las actividades económicas y, por lo tanto, a cambios en la estructura del empleo de un país por tareas, ocupaciones, empresas o sectores.

El comercio aumenta la demanda de trabajadores cualificados en las economías avanzadas, sobre todo en ocupaciones no rutinarias, provocando así efectos similares a los que surgen de los cambios tecnológicos que favorecen determinadas competencias.

Pero, incluso en las economías menos avanzadas, el comercio ofrece también posibilidades de crecimiento económico, tal como sugieren los datos de países en desarrollo. El comercio aumenta el poder adquisitivo de los trabajadores pobres y poco cualificados al permitirles comprar productos importados más baratos.

Además, el comercio ha facilitado el trasvase de empleos desde el sector primario e industrial al sector servicios, algo que se ha hecho notar especialmente en las economías más avanzadas. Por otro lado, la expansión del comercio y la creciente especialización en el sector textil han generado oportunidades de empleo para las mujeres en algunos países.


Otro de los aspectos que señala la OIT en su informe es que los países que se integran en cadenas de valor mundiales, al reducir sus propios obstáculos a la importación también pueden mejorar su competitividad en los mercados mundiales, ya que las importaciones de bienes intermedios son esenciales para exportar en esas cadenas.

La reforma de la facilitación del comercio mediante la aplicación del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la OMC reduce los costes del comercio y constituye otra vía para incrementar la competitividad de un país.

El informe concluye que, para favorecer la adaptación de las personas a los cambios económicos motivados por los avances tecnológicos y la expansión del comercio internacional, es necesario un apoyo más creativo y eficaz por parte de los gobiernos con el fin de encontrar el equilibrio adecuado entre la flexibilidad del mercado de trabajo y la seguridad del empleo.

Aunque el proceso de ajuste del mercado de trabajo al cambio tecnológico y al aumento de la competencia comercial puede generar pérdidas permanentes de ingresos para determinados trabajadores, algunos estudios recientes sugieren que los gobiernos pueden afrontar este riesgo mediante medidas de compensación y redistribución.
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