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¿Cómo liderará China la nueva fase de la globalización?

25 de Mayo de 2017
  • José Luis Laguens
Imagen de una ciudad china.

China es el mayor caso de éxito entre los países que han sabido aprovechar las cadenas globales de valor para impulsar un espectacular crecimiento económico.

La globalización ha sido uno de los motores que han impulsado el crecimiento en las décadas recientes y China se ha convertido en el principal protagonista de este proceso, experimentando una transformación sin precedentes en la historia económica que ha llevado a este país a liderar la industria y el comercio internacionales.

Paralelamente, su potencial demográfico, el crecimiento de sus ciudades y su pujante economía han creado un enorme mercado lleno de oportunidades de negocio y una clase media en auge. El éxito de China está sirviendo de modelo a otros países que están tratando de seguir sus pasos para incorporarse a los mercados y cadenas de valor globales.

Un informe de McKinsey Global Institute analiza el papel de China en la próxima fase de la globalización y cómo está preparada la economía de la gran potencia asiática para afrontar su nuevo liderazgo internacional. En un contexto como el actual, en el que algunas economías avanzadas han decidido replegarse más en sí mismas, el éxito de la globalización va a depender en gran medida de la respuesta de China al respecto y de cómo vaya a utilizar su considerable peso económico.

China es el mayor caso de éxito entre los países que han sabido aprovechar las cadenas globales de valor para impulsar un espectacular crecimiento económico. El gigante asiático genera ya más de una cuarta parte del valor añadido de las manufacturas a nivel global. Según fuentes oficiales chinas, el número de empresas de capital extranjero establecidas en este país se duplicó en los últimos años, pasando de unas 230.000 en el año 2000 a cerca de 481.000 en 2015. La inversión extranjera directa se ha triplicado desde 2000, creando externalidades positivas entre las empresas autóctonas.

China tiene grandes oportunidades para liderar la economía internacional. En primer lugar, está tratando de aumentar el nivel de cualificación de su inmensa fuerza de trabajo y forjando un nuevo modelo educativo para afrontar los desafíos futuros. China puede orientar su gran capacidad investigadora para compartir su talento a nivel global.

En segundo lugar, China puede colaborar con el resto del mundo en el ámbito digital y de la ciberseguridad liderando los esfuerzos por establecer un marco internacional sobre estándares de datos, seguridad informática e inteligencia artificial. En tercer lugar, China puede seguir invirtiendo capital en la construcción de infraestructuras por todo el mundo y reconfigurar las instituciones y los acuerdos multilaterales, haciendo de puente entre las economías avanzadas y los países en desarrollo.

Pero la era de la globalización está siendo también un período de aumento de las desigualdades. La digitalización y la automatización han supuesto una gran disrupción con consecuencias sobre los mercados laborales.

Las llamadas al proteccionismo y a las políticas migratorias restrictivas en algunas economías occidentales pueden suponer un riesgo para China, cuyas perspectivas económicas dependen estrechamente de su integración en los mercados internacionales. China está interesada en jugar un papel de líder mundial para reorientar la globalización y garantizar de este modo su crecimiento económico futuro y su estabilidad interior.
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