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Vida saludable

La dermatitis atópica y sus aliados

28 de Noviembre de 2017
Una patología que ha ido en aumento durante los últimos 30 años y que

Una patología que ha ido en aumento durante los últimos 30 años y que "se ha multiplicado por tres en los países desarrollados".

La falta de lluvia y la sequedad provocada por las calefacciones propician que los casos de dermatitis atópica se "agraven", una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, que afecta a niños y adultos, y que provoca un picor "irritante" y alteraciones del sueño.

Una patología sobre la que Ariadna Ortiz, dermatóloga del Hospital Santa Caterina de Girona, pone especial atención al afectar a un amplio margen de la población y con motivo del Día Mundial de la Atopía, que se celebra el próximo 27 de noviembre.

"Puede aparecer en los primeros meses de vida y, según los últimos estudios epidemiológicos, demuestran que un 25% de los menores de siete años la padecen, mientras que entre los 10 y 16 años disminuye a un 18%", en cambio, solo entre el 1%y el 3% de los adultos la sufren.

Una patología que ha ido en aumento durante los últimos 30 años y que "se ha multiplicado por tres en los países desarrollados", indica la dermatóloga. Además de las causas ambientales, el estilo de vida es un factor importante en el aumento de la dermatitis, Ortiz señala que la teoría de algunos investigadores apunta a la "superhigiene" como posible factor.

"En los países desarrollados la inercia es que los niños vivan en un espacio impoluto", lo que evita que, durante los primeros meses de vida, desarrollen las defensas necesarias para "hacerles inmunes a sustancias ambientales".

La doctora añade que en el desarrollo de la dermatitis atópica hay "una predisposición genética o bien algunos de los dos otros signos que componen la tríada de la atopia, como el asma o la rinitis alérgica", patologías que aumenta el riesgo de padecerla.

Ortiz señala que la existencia de una disfunción en la barrera cutánea provoca que la piel no se aisle del medio externo al faltar una proteína, la filagrina, que se encarga de ensamblar las células de las capas superficiales de la piel.

"Al no estar estas células ensambladas se produce una mayor pérdida de agua de dentro hacia fuera, por lo que la piel se reseca con mayor facilidad", señala la dermatóloga y también directora médica de los laboratorios Pierre Fabre Dermocosmética.

Advierte de que esa falta de ensamblaje de las células provoca la entrada de "alérgenos externos que producen la inflamación del sistema inmunitario lo que provoca mucho picor y un rascado compulsivo", además de riesgo de sobreinfección en estas lesiones.

"No es una enfermedad contagiosa o infecciosa, pero tiene un impacto en la calidad del vida del paciente" en función de cómo esté afectado, además "puede provocar falta de sueño y por ello un menor rendimiento escolar o laboral", y según la zona a la que afecte puede existir dolor y "aprensión a coger cosas".

El picor provoca estrés y la visión del efecto sobre la piel causa "sensación de vergüenza" y el impacto social puede originar "aislamiento" y problemas psicológicos.

Durante los meses de verano, la dermatóloca recomienda el uso de fotoprotectores específicos muy hidratantes y "sin perfumes" y recuerda que el contacto con el agua salada del mar puede ir "bien", pero en algunos caso la sal puede producir inflamación, por lo que recomienda utilizar "cremas barrera antes de bañarlos y enjuagar el cuerpo para eliminar los restos de sal tras el baño".

Las zonas de la piel más afectadas por esta patología varían con la edad y suelen ser "simétricas", explica la doctora. Las mejillas, los pliegues de los brazos y las rodillas, detrás de las orejas y la región abdominal son las zonas más afectadas. Y en los adultos, se manifiesta más en la cara y en el dorso de las manos.

Existen diferentes grados de severidad y puede tratarse con "dermocosméticos o en casos extremos con tratamientos orales o biológicos", incide la doctora Ortiz, que recomienda utilizar productos de higiene e hidratación apropiados para cada tipo de piel, emolientes sin perfumes ni alérgenos.

Recomienda geles y aceites "syndeps", "sin jabón ni detergentes", "una cosmética estéril con un envase específico" como la línea Exomega de A-Derma, con un activo esencial, la Avena Rhealba, una avena blanca, que reequilibra la piel y "reduce la sequedad cutánea", gracias a los flavonoides y a la concentración de activos dermatológicos que la componen.

Un cultivo que se cuida al detalle para que la "plantula" de la avena guarde todas sus propiedades, por lo que se debe de cosechar en la fase adecuada y cortar entre las 10 y 12 semanas, un proceso del que forman parte botánicos, agrónomos, biólogos y farmacéuticos.

Este tipo de avena se cultiva en Castres (Francia), donde se guarda una escrupulosa cadena de creación para que los productos que se elaboran contengan las propiedades beneficiosas de este cultivo que beneficia a las pieles frágiles, y que contribuye a que el 70% de la formulación de los productos procede de la naturaleza.

"La avena está en análisis constante", comentan los especialistas de A-Derma para evitar que cualquier proteína produzca una alergia, que es precisamente lo que pretenden evitar. Unos laboratorios escrupulosos en la consecución del producto, para el que han patentado un formato de presentación específico y un tapón que impide que el emoliente se deteriore dentro del envase.

Ducha con agua templada, un ambiente "ni excesivamente húmedo ni muy seco" y prendas de algodón "no sintéticas", son otras de las recomendaciones de Ariadna Ortiz, quien recuerda que existen Escuelas de Dermatitis Atópica , un proyecto de la Fundación para la Dermatitis Atópica que se encuentran en algunos centros hospitalarios de Europa, América y Asia, formadas por equipos multidisciplinares, que ayudan a "entender" la enfermedad y la mejor manera de mitigarla.
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