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¿Cómo superar una ola de calor con traje y corbata?

23 de Junio de 2017
La sobrecarga térmica depende no solo del estudio del ambiente sino de la respuesta propia de cada individuo.

La sobrecarga térmica depende no solo del estudio del ambiente sino de la respuesta propia de cada individuo.

El estrés térmico no solo afecta a sectores como la construcción, industria o agricultura, sino que transciende a múltiples actividades sometidas a riesgos provocados por las altas temperaturas. Así las cosas, las olas de calor, como la que se mantiene en los últimos días, ponen sobre aviso el riesgo de usar ropa de trabajo que impida que el cuerpo se adapte a la temperatura ambiental, provocando así el llamado estrés térmico.

Dentro de este colectivo se encuentran trabajadores que ya sea por decisión personal o políticas de empresa han de vestir con uniformes, trajes, corbata, etc. que no permiten un ajuste fisiológico adecuado del cuerpo humano, más bien suponen un coste para el mismo, explica en un comunicado la Federación de Servicios de Prevención Ajenos (ANEPA).

La sobrecarga térmica depende no solo del estudio del ambiente sino de la respuesta propia de cada individuo a dicho entorno, es decir, cada individuo se adapta de diferente forma y en diferentes momentos al ambiente térmico, lo que supone tener en cuenta las características personales de cada trabajador a la hora de plantear la posibilidad de que este sometido a este riesgo.

Hemos de tener en cuenta además trabajadores cuyas características personales los convierten en colectivos con mayor susceptibilidad a este riesgo; personas de edad avanzada, personas con sobrepeso, con antecedentes médicos, etc.

“La circulación de aire frío y seco sobre la superficie de la piel mejora el intercambio de calor a través de la evaporación y convección… La consecuencia es que con un incremento de la actividad metabólica puede producirse una situación de sobrecarga térmica, a pesar de que en un principio las condiciones ambientales no se consideren peligrosas. A la hora de elegir el tipo de ropa para un puesto de trabajo se debe tener en cuenta no solo que su aislamiento térmico sea reducido (posibilidad de intercambio térmico por convección) sino que también permita la evaporación del sudor de la piel.” 

Por otro lado, no solo hay un efecto directo de la exposición al calor, tal y como listamos a continuación, sino que el propio incremento del nivel de estrés térmico puede ser un factor que, junto con otros, podría dar lugar a accidentes. Entre dichos efectos producidos por el estrés térmico nos encontramos con la deshidratación y pérdida de electrolitos, síncope por calor, agotamiento por calor (con efectos también en la empresa), golpes de calor, etc.

Como consejos para evitar que la ropa de trabajo llegue a convertirse en un riesgo, los siguientes:
1. Flexibilizar las políticas empresariales y sociales en materia de vestimenta en épocas de altas temperaturas.

2. Vestir con ropa más holgada.

3. Tejidos ligeros y que dejen traspirar.

4. Clores claros.
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