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Dale a una mujer los zapatos adecuados y conquistará el mundo

04 de Abril de 2017
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Dale a una mujer los zapatos adecuados y conquistará el mundo

Efe
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Marilyn Monroe

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Audrey Hepburn

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Brigitte Bardot

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Madonna

Zapatos de mujer Lolita Blu

Zapatos de mujer Lolita Blu

Zapatos masculinos de Les Chausseurs

Zapatos masculinos de Les Chausseurs

Botas altas de Robert Clergerie

Botas altas de Robert Clergerie

"Mules" de Les Chausseurs

"Mules" de Les Chausseurs

Los zapatos son uno de los elementos más importantes del estilo femenino, un complemento que se ha ido adaptando a la presencia de la mujer en la sociedad. Nefertiti es el primer icono de moda de la historia que marcó el paso de generaciones de mujeres al ritmo de sus zapatos, un complemento que ha evolucionado según las necesidades femeninas y que cuenta, a su manera, la independencia, el progreso y el poder de la mujer en la historia de la humanidad.

En el Antiguo Egipto, llevar los pies calzados era un privilegio reservado a la familia del faraón, como la reina Nefertiti, que vestía unas finas sandalias de cuero y, aunque esa exclusividad no se mantenga, a día de hoy, los zapatos, no solo siguen siendo uno de los elementos más valorados y cuidados de los estilismos femeninos, sino que hablan de poder.

Hubo que esperar mucho tiempo después de Nefertiti, hasta finales del siglo XVI y principios del XVII, para que el calzado recuperara sus aspiraciones estilísticas, cuando el bajo de los vestidos se acortó y los zapatos pasaron a ser un complemento tan importante como los collares o los tocados, empezaron a ser decorados.

En esta época, mujeres como Ana de Dinamarca, Reina de Inglaterra, cuyo estilo era imitado en el resto de cortes europeas, comezó a llevar zapatos de tacón bajo y cuadrado, aderezados con telas bordadas y rosetas grandes, que se sujetaban al calzado con cintas.

Con los años, el diseño fue evolucionando hacia nuevas alturas, adornos y formas, gracias a las tendencias como el exotismo del Renacentismo, las aspiraciones rurales y sencillas del siglo XVIII y los cortes imperio del XIX, que trajeron consigo la inspiración griega y las primeras bailarinas.

El calzado de mujer, la historia del empoderamiento femenino
Durante la I Guerra Mundial, la producción de calzado femenino viró hacia la masculinidad, muestra de la importancia que las mujeres cobraron a principios del siglo XX cuando, por primera vez, tuvieron que hacerse cargo de las actividades que, hasta el momento, se habían reservado a los hombres.

Se impuso el corte militar, una masculinidad que se repitió en el segundo conflicto internacional, y que perduró en las etapas de paz gracias a las creaciones de Gabrielle Chanel, amante del mocasín, el calzado de montar y los zapatos de vestir para hombre, con los que logró que el concepto de mujer trabajadora, moderna e independiente, fuera el ideal.

Un poco más tarde, cuando actividades de ocio, como el deporte, empezaron a cobrar importancia, la casa británica Burberry siguió los pasos de Chanel, haciendo que prendas deportivas, como los suéteres o las zapatillas planas de tela, entraran a formar parte del fondo de armario.

De Monroe a Madonna, mujeres que han pisado fuerte
La feminidad pura volvió a ponerse de moda unas décadas más tarde, en los años 50, cuando reapareció el calzado delicado, como las sandalias de pulsera, que pasaron a ser el zapato fetiche gracias a una fotografía de Marilyn Monroe, con un vestido blanco que dejaba ver sus piernas durante la grabación de la película "La tentación vive arriba" (1955).

Mientras Monroe luchaba por demostrar que ser sexy y respetable no eran conceptos antagónicos, Audrey Hepburn rompía los cánones de belleza, haciendo compatibles la delgadez y la elegancia, para lo que vistió sus pies con "kitten heels" y bailarinas, un diseño que luego personalizó Chanel, dos modelos que, a día de hoy, siguen siendo la materialización del buen gusto y la sencillez.

A mediados del siglo XX, el flujo de modas empezó a ganar velocidad, y cada nueva década implicaba tendencias inéditas e iconos hasta entonces desconocidos, como el "pop art", una explosión de color y diversión que marcó los años 60, y que tuvo como máximo exponente a una adolescente inglesa, Leslie Lawson, más conocida como Twiggy, cuya estética aniñada hizo de las merceditas el calzado del momento.

La actriz de pelo corto y pestañas infinitas compartió el título de "it girl" con las francesas Jane Birkin o Brigitte Bardot, que pusieron de moda la desinhibición, tejidos ultra coloristas y, por encima de todo, la belleza natural vestida de minifalda.

Las botas por encima de la rodilla, lejos de ser una invención de los diseñadores para la temporada otoño-invierno 2016/2017, formaban ya parte del fondo de armario de Birkin, que las combinaba con vestidos cortísimos, mientras Bardot era de las primeras en estrenar los tacones de aguja, una novedad en los años 60 y que, poco después, dejaría paso a las sandalias de plataforma.

Depotivas y tacones en el armario femenino
La edad de oro del calzado deportivo comenzó en 1976, cuando la cadena estadounidense ABC estrenó "Los ángeles de Charlie", la serie de televisión que lanzó la carrera de Farrah Fawcett con su papel de Jill Monroe, y la convirtió en el prototipo de chica americana, que vestía pantalones vaqueros acampanados, camisas atadas a la cintura, y unas cómodas Nike Cortez, recién lanzadas al mercado.

Finalmente, los zapatos "formales" y el calzado deportivo empezaron a convivir en el armario de mujeres con estilos totalmente distintos, como Lady Di o Madonna, que lideraron una auténtica revolución estilística en los años 80, la primera acercando el "look" real al pueblo, y la segunda demostrando que el cuerpo femenino era una obra de arte que no había que esconder.

En la década de los 90, aparecerían otros modelos icónicos que han hecho historia, como los Louboutin, que han conquistado a "fashion victims" e intelectuales como Margo Glantz, que vistió a algunas de las protagonistas de sus libros con los zapatos de la suela roja, que siguen marcando el paso de mujeres como Melania Trump.

Los años posteriores, hasta la actualidad, han sido una revisitación continua al estilo de estas mujeres, que crearon escuela a la hora de lucir y de pensar la moda, demostrando que marcar tendencia es cuestión de actitud, y es que, como dijo Marilyn Monroe: "Dale a una mujer los zapatos adecuados y conquistará el mundo".
 
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