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Las heridas de la vida se reparan con la lectura: Kintsukuroi

09 de Marzo de 2017
heridas vida kintsukuroi

El psicólogo Tomás Navarro.

El psicólogo Tomás Navarro estrena nuevo libro, "Kintsukuroi, El arte de curar heridas emocionales" (Planeta), una guía que enseña que las heridas provocadas por la adversidad o el sufrimiento son una bella forma de aprender y seguir evolucionando con más "fortaleza" y "seguridad".

"Cuando no te quedas anclado en el pasado y gestionas el sufrimiento y curas tus heridas, te das cuenta de que las cicatrices te dan fortaleza y te hacen sentir más seguro", explica Tomás Navarro.

En su segundo libro, el barcelonés recurre al arte japonés homónimo al título de su libro, "Kintsukuroi", que recompone las piezas de cerámica rotas a través de la técnica del "Kintsugi", es decir, rellenado las grietas con oro o plata, con lo que se pretende resaltar la fortaleza y la belleza del objeto que, aunque se haya roto en mil pedazos, ha sido capaz de reconstruirse de nuevo.

Navarro afirma que muchas personas no se atreven a vivir una vida "plena, intensa y con pasión" por "miedo" a "romperse", sin comprender que las heridas de la vida se pueden sanar igual que una tetera de porcelana rota, "no hay que tener miedo a sufrir" o a que se rompa la tetera, "hay que ir a por todas porque si te equivocas te puedes reparar, aprender y volver a empezar".

El escritor que se estrenó con "Fortaleza Emocional", incide en la necesidad de esa "reparación" personal, que en algunos casos necesita una "referencia externa" para recuperar la "perspectiva" y con la que se pueda compartir el "peso" de la "carga", porque si no se cura una herida emocional, al igual que una física, "se infectará y será peor".

"No podemos esperar a que venga Campanilla y Peter Pan a echar sus polvos mágicos para curarnos. Debemos ser conscientes, dejar de esperar y pasar a la acción", explica el psicólogo que tiene un objetivo claro: sacar la psicología de la consulta y ponerla al servicio de las personas compartiéndola de una manera más didáctica.

Las heridas de la vida solo necesitan kintsukuroi
Una vez impartida la lección teórica, como hace en las dos primeras partes de su segundo libro, Navarro explica y ejemplifica con casos concretos de sus pacientes, como el de Daniel, quien sufrió la muerte de su hijo, cómo incorporar esa metodología en el día a día, para ser más "fuerte" y transformar la mentalidad del "miedo" a la del "puedo con todo".

"Una vez sanado, te sientes capaz de gestionar la adversidad, porque ya has experimentado el sufrimiento, te has roto y has sido capaz de recomponerte de nuevo" explica el catalán.

Así, la tercera parte de "Kintsukuroi, El arte de curar heridas emocionales", da las herramientas necesarias para poder recomponer el amor, la ilusión o la autoestima. Unas claves o trucos que podrían resumirse en tres puntos: ganar perspectiva, pensar diferente y pasar a la acción.

"Es muy fácil pensar que te despidieron porque le caías mal a tu jefe, en vez de que a lo mejor lo hicieron porque no estabas haciendo bien tu trabajo u otros problemas externos. Pararse a pensar y recuperar la perspectiva es crucial para cerrar la herida y avanzar".

Algo que puede conseguirse a través de las siete preguntas que el psicólogo ofrece en su libro y que, según asegura, todo el mundo debería hacer para encontrar que es lo que realmente esta "fallando" en su vida. ¿Qué pasó? o ¿qué consecuencias tuvo la adversidad? son algunas de ellas.

Unas cuestiones existenciales imprescindibles para encontrar la causa, consecuencia y solución, a las que habría que sumar otras dos: ¿Qué sentido tiene lo que he hecho hoy? y ¿cómo me he complicado hoy el día?, interrogantes que el psicólogo se plantea todas las noches antes de acostarse.

"Estas cuestiones te ayudan a recapacitar sobre las cosas que puedes seguir mejorando para vivir plenamente contigo mismo y con los demás", asegura.

Aprender que las cicatrices forman parte de la historia de una persona, es algo realmente bello que no debe ocultarse, sino mostrarse para recordar que no hay que vivir con miedo.
 
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