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En 2016

El 40% de la inversión directa extranjera se dirigió a países en desarrollo en 2016

29 de Noviembre de 2017
Para muchas economías en desarrollo, la IDE se ha convertido la mayor fuente de recursos externos, sobrepasando a la ayuda al desarrollo, las remesas o las inversiones en carteras de valores.

Para muchas economías en desarrollo, la IDE se ha convertido la mayor fuente de recursos externos, sobrepasando a la ayuda al desarrollo, las remesas o las inversiones en carteras de valores.

En 2016, más del 40% de los casi 1,75 trillones de dólares de los flujos de inversión directa extranjera (IDE) tuvieron como destino los países en desarrollo. Para muchas economías en desarrollo, la IDE se ha convertido la mayor fuente de recursos externos, sobrepasando a la ayuda al desarrollo, las remesas o las inversiones en carteras de valores.

Los beneficios de la IDE van más allá de la atracción de capitales. Facilita la transferencia conocimientos tecnológicos (“know-how”) y de habilidades organizativas y gerenciales, así como el acceso a mercados externos. Asimismo, tiene un notable potencial para transformar las economías a través de la innovación y la mejora de la productividad, creando empleos más estables y mejor remunerados en los países, sectores y empresas que la reciben.

Los países en desarrollo han pasado de ser receptores de inversión directa extranjera (IDE) a convertirse ellos mismos también en emisores de inversiones dirigidas a otras economías, incluidas las más avanzadas.

El Banco Mundial ha analizado en un reciente informe las tendencias que están determinando actualmente la inversión a nivel global, presentando datos y evidencias empíricas sobre sus factores condicionantes.

El informe se centra en los países en desarrollo, dada su creciente importancia como receptores y emisores de IDE, y explora cómo las autoridades políticas y las empresas pueden aprovechar los potenciales beneficios de la IDE en favor de un desarrollo inclusivo y sostenible.

Tres aspectos diferencian a este informe de otros similares: la variedad de fuentes utilizadas, el análisis de las diferentes motivaciones, sectores y distribución geográfica de la IDE y las recomendaciones dirigidas a las autoridades políticas de los países en desarrollo.

El informe introduce además el nuevo concepto de competitividad inversora, que se define como la capacidad de los países, no solo para atraer inversión sino también para retenerla e integrar la inversión privada en sus respectivas economías.

La competitividad inversora requiere de un entorno de negocios en el que las empresas nacionales y foráneas puedan entrar de manera eficiente en otros mercados, expandir sus operaciones y desarrollar mejor sus vínculos con las economías locales, regionales y globales.

El informe analiza las dimensiones claves de la competitividad inversora, destacando los que más influencia suelen tener en las decisiones de inversión de las empresas.

Otros de los objetivos del informe son explorar el potencial de la IDE para crear nuevas oportunidades de crecimiento para las empresas locales, evaluar la efectividad de los incentivos fiscales para atraer la IDE, analizar las características de la IDE procedente de los países en desarrollo y examinar la experiencia de los inversores extranjeros en los países afectados por conflictos o caracterizados por la fragilidad de sus economías.

¿Qué aportan estas inversiones?
Los inversores constituyen agentes relevantes de la economía global. Participan activamente en la provisión de bienes públicos, contribuyen a encontrar soluciones contra el cambio climático, a mejorar las condiciones laborales, a establecer estándares industriales a nivel global y a incrementar la productividad de las economías receptoras de inversiones extranjeras, además de crear infraestructuras.

El informe destaca que la IDE puede beneficiar a las empresas domésticas que la reciben reforzando los vínculos entre las compañías extranjeras y locales por medio de la transmisión de tecnología, buenas prácticas y estándares técnicos y de calidad.

Las empresas domésticas también obtienen influencias positivas de la IDE mediante el “efecto demostración”, que consiste en la imitación de las tecnologías y las técnicas de gestión propias de las empresas inversoras.

El Banco Mundial analiza además en su informe la capacidad de las empresas domésticas de beneficiarse de la presencia de empresas multinacionales en sus mercados, utilizando para ello datos procedentes de 50 sectores industriales y de servicios de 121 economías en desarrollo.

La principal conclusión que extrae en este caso es que las empresas locales de alto crecimiento y una elevada capacidad de creación de empleo son las más dispuestas a internalizar los efectos colaterales favorables provocados por la IDE, tanto por la vía del estrechamiento de los vínculos con las empresas extranjeras inversoras como a través del mencionado efecto demostración.

Pero los efectos positivos de la IDE no solo recaen sobre los países que la reciben. Las economías emisoras también se benefician de estos efectos positivos. Las multinacionales de los países en desarrollo utilizan la inversión extranjera para fortalecer sus capacidades y su competitividad entrando en nuevos mercados, importando bienes intermedios de filiales extranjeras a precios más bajos, produciendo una mayor cantidad de bienes y servicios finales a menores costes y accediendo a tecnología extranjera.

Las economías emisoras de IDE pueden también recibir de su inversión en los países en desarrollo retornos en forma de mejoras tecnológicas. De hecho, algunos de ellos cuentan ya con la capacidad suficiente como para complementar las demandas tecnológicas de las empresas de países industrializados.

Hoy nos encontramos en un mundo tecnológicamente multipolar en el que han emergido nuevos países con potencial innovador que interactúan y colaboran con las economías que tradicionalmente han liderado la tecnología.

Las decisiones de inversión extranjera están condicionadas por factores muy diversos, desde el tamaño del mercado, la estabilidad macroeconómica y los tipos de cambio hasta el talento del capital humano, el nivel de cualificación de la mano de obra y la disponibilidad de infraestructuras.

De todos ellos, el informe señala que la estabilidad y la seguridad política de cada país es el factor más importante que los inversores tienen en cuenta a la hora de decidir el destino de la IDE. Otros factores relevantes son el entorno legal y regulatorio, el tamaño del mercado y la estabilidad macroeconómica.
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