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El nivel más bajo desde 2009

El peso de la fiscalidad en España baja en 2016 y se aleja de la de la OCDE

27 de Noviembre de 2017
Dinero

Los impuestos representaron el pasado año un 33,5% del PIB en España, frente al 34,3% de media en la organización.

El peso relativo de la fiscalidad en España, que había estado creciendo desde que había tocado fondo en 2009 al comienzo de la crisis, disminuyó el pasado año, lo que a su vez marcó un alejamiento por debajo de la media de la OCDE, que por su parte continuó su senda ascendente en 2016, a un nivel récord.

Esta es una de las principales conclusiones del informe anual sobre recaudación fiscal publicado hoy por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), según la cual España pasó del puesto 18 en 2015 al 20 en 2016 (de un total de 35 países) por lo que se refiere a la fiscalidad en términos de Producto Interior Bruto (PIB).

En concreto, los impuestos representaron el pasado año un 33,5% del PIB en España, frente al 34,3% de media en la organización, cuando el ejercicio precedente habían supuesto un 33,8% (comparado con un 34%). España se había situado por encima de la media de la OCDE entre 2004 y 2007, cuando llegó a un pico del 36,4% (frente al 33,7%), pero con el estallido de la crisis la situación se invirtió y los impuestos se quedaron en un 29,7% en 2009 (respecto al 32,3%).

En 2016, España estaba a un nivel muy similar al del Reino Unido (33,2%) o Polonia (33,6%), netamente inferior al de las tres grandes potencias de la eurozona: Francia (en segunda posición, con el 45,3%), Italia (con el 42,9%) y Alemania (con el 37,6%). Estados Unidos (26%) estaba entre los países con una fiscalidad más ligera, sólo por delante de Turquía (25,5%), Irlanda (23%), Chile (20,4%) y México (17,2%).

España (con un 42,5% en 2015, el último dato comparable) aparece como el quinto país en el que el Gobierno central tiene un menor peso en los impuestos entre los miembros de la OCDE, tras Alemania (30,6%), Francia (33,3%), Suiza (35,8%), Japón (36,7%) y Canadá (40,9%).

Los autores del estudio lo califican, a ese respecto, como un país con estructura "regional", el único de esa categoría, que se distingue de los "federales" (Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Alemania, México, Suiza y Estados Unidos) y los "unitarios" (el resto).

Las comunidades autónomas españolas suponen un 14% de la recaudación fiscal, porcentaje inferior el 17% que representan de media las regiones o los Estados que componen los ocho países "federales" de la OCDE (hasta un 39,5% en Canadá, el 24,5% en Suiza, el 23% en Alemania o el 19,4% en Estados Unidos).

Los municipios significan un 9,9% en España (en 1975 sólo un 4%), cuando pesan un 7,5% en los países "federales" y un 11,8% en los "unitarios". En paralelo a esos tres niveles administrativos, otra peculiaridad de España es que la Seguridad Social capta el 33,1% de los impuestos, comparado con un 21,1% de media en los países "federales" y un 24,4% en los "unitarios". 

El peso de la fiscalidad en la OCDE representa el 34,3% del PIB
El peso de la fiscalidad siguió aumentando en 2016 en la OCDE, como viene ocurriendo de forma ininterrumpida desde 2009, para representar un 34,3% del producto interior bruto (PIB), el récord de la serie histórica desde 1965.

México, con un 17,2% del PIB, y Chile, con un 20,4%, siguieron distanciados un año más en la cola de la lista por detrás de Turquía (25,5%) y Estados Unidos (26%), indicó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su estudio sobre la recaudación de impuestos.

No obstante, México fue uno de los que mayor incremento experimentó entre 2007 y 2016. Durante esos ocho años, donde más creció en términos relativos el peso de los impuestos fue en Grecia (7,4 puntos porcentuales hasta el 38,6% del PIB, en gran medida por el hundimiento económico del país a causa de la crisis.

A continuación venían, con subidas superiores a tres puntos porcentuales, Estonia (al 34,7%), México (al 17,2%) y Eslovaquia (32,7%). En 2016 y con respecto al ejercicio precedente, el mayor ascenso se constató también en Grecia (2,2 puntos porcentuales) en razón de un alza del impuesto sobre la renta, del impuesto de sociedades y de tasas sobre bienes y servicios.

La segunda mayor progresión interanual fue la de Holanda (1,5 puntos al 38,8%) debido a una elevación de las cotizaciones sociales y de los impuestos sobre bienes y servicios. El pasado año, los Estados con mayor fiscalidad del conocido como el "club del mundo desarrollado" fueron Dinamarca (45,9% del PIB, como en 2015), Francia 45,3%, tres décimas más), Bélgica (44,2%, seis décimas menos), Finlandia (44,1%, cuatro décimas más), Suecia (44,1%, ocho décimas más) e Italia (42,9%, cuatro décimas menos).

Los descensos más pronunciados durante ese ejercicio se dieron en Austria (un punto porcentual, al 42,7%) y en Nueva Zelanda (nueve décimas al 32,1%). Desde la víspera del estallido de la crisis en 2007 y hasta 2016, donde más cayó el peso de los impuestos fue en Irlanda (7,4 puntos porcentuales, al 23%) y en Noruega (4,1 puntos al 38%).

Para el conjunto de la OCDE, la serie histórica comenzó con un 24,8% en 1965, lo que significa un alza de 9,2 puntos porcentuales hasta el 34% del PIB de 2015. Los autores del estudio atribuyeron esa evolución a la necesaria financiación de un sector público que ha ido incorporando nuevos servicios y prestaciones en este tiempo.

Si se observan las fuentes de recaudación, en 2015 se situaron en cabeza las contribuciones sociales (25,8% del total), el impuesto sobre la renta (24,4%) el impuesto sobre el valor añadido (IVA, 20%) y otras tasas sobre el consumo (12,4%). El impuesto de sociedades representó un 8,9%, los impuestos sobre la propiedad un 5,8% y el resto de las tasas un 2,7%.

En nueve países, el impuesto sobre la renta supuso más del 40% del total: Australia, Canadá, Dinamarca (el máximo, un 55,2%), Islandia, Irlanda, México, Nueva Zelanda, Suiza y Estados Unidos. En el otro extremo, el impuesto sobre la renta ni siquiera llegaba al 10% ni en Eslovaquia (9,7%) ni en Chile (9,8%).

Las cotizaciones sociales significaban más de un tercio de la recaudación en la República Checa (43,1%), Eslovaquia (42,7%), Eslovenia (39,7%), Japón (39,4%), Polonia (38,5%), Holanda (37,8%), España (33,8%), Austria (33,6%) y Estonia (33,4%). Por su parte, no existían en Australia ni en Nueva Zelanda, ni casi en Dinamarca (0,1%), y apenas contaban un 6,9% en Chile y un 9,8% en Islandia.

En cuanto al IVA, inexistente en Estados Unidos, en el resto de los países se movía en una horquilla que iba del 12,4% de los ingresos fiscales en Suiza, del 13% en Australia, del 13,2% en Canadá y del 13,7% en Japón hasta el 40,8% en Chile, el 29,7% en Nueva Zelanda, el 27,3% en Estonia y el 26,5% en Letonia.
 
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