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12 millones de trabajadores

Las medidas de la UE para que la industria del automóvil siga siendo competitiva

03 de Noviembre de 2017
Dos candidatos se presentan a las elecciones de Ganvam.

La creciente competencia de fabricantes no europeos en terceros mercados se ha convertido en uno de los mayores desafíos.

El sector de la automoción ocupa un lugar destacado en la estructura industrial de la Unión Europea. Emplea a casi 12 millones de trabajadores, muchos de ellos altamente cualificados, y es uno de los sectores que más invierte en I+D y de los más competitivos del mundo, generando importantes beneficios comerciales para la UE.

La automoción es una actividad en la que convergen diversas políticas comunitarias, como la de competitividad, investigación, energía, medio ambiente, transporte y mercado único. Actualmente, la industria del automóvil se encuentra en un punto de inflexión: debe adaptarse a la revolución digital en marcha, desarrollar la conducción autónoma y conectada y afrontar los desafíos medioambientales del cambio climático y de la globalización.

Con el fin de coordinar una respuesta común y efectiva por parte de la UE a los retos de la industria de automoción, la Comisión Europea creó en 2015 el Grupo de Alto Nivel "GEAR 2030", que reúne a autoridades de los Estados miembros y representantes claves de los grupos de interés relacionados con la industria, los servicios, los consumidores, el medio ambiente y la seguridad vial.

Sus esfuerzos en este ámbito se han visto reflejados en un reciente informe publicado por la Comisión Europea, en el que se incluyen algunas recomendaciones para abordar los retos y las oportunidades del sector con un horizonte temporal que va más allá del año 2030.

El informe examina los cambios en la competitividad global y en la cadena de valor. En este contexto, el grupo de trabajo destaca el potencial de desarrollo de la conducción conectada y autónoma y de los vehículos bajos en emisiones o con cero emisiones contaminantes.

También reconoce que los motores de combustión más limpios tendrán un importante papel en la transformación del sector y la transición hacia tecnologías con bajas o nulas emisiones.

Las recomendaciones del informe se centran en cinco áreas:

1. Nuevas tecnologías y modelos de negocio (que requieren elevadas inversiones).

2. Aspectos medioambientales y de salud (como la reducción de gases de efecto invernadero).

3. Cambios sociales (sobre todo en el comportamiento de los consumidores respecto al uso del automóvil).

4. Globalización (mantener la competitividad para responder a la demanda internacional y asegurar el acceso a los mercados internacionales en igualdad de condiciones).

5. Cambio estructural (impacto sobre la mano de obra de la conducción automática y los vehículos de bajas o nulas emisiones).

La industria europea de automoción es competitiva a nivel mundial y se encuentra en buena posición para aprovechar las ventajas y oportunidades creadas por las nuevas tecnologías, los cambios en la demanda de los consumidores y el crecimiento de los mercados emergentes, en especial China e India. Sin embargo, la creciente competencia de fabricantes no europeos en terceros mercados se ha convertido en uno de los mayores desafíos.

Otro de los aspectos destacados es la necesidad de mejorar el entorno regulatorio en la UE para favorecer el desarrollo tecnológico y competitivo de la automoción europea y reforzar su liderazgo global en la protección del medio ambiente y la seguridad vial.

La armonización técnica global en el marco de la Comisión Económica de Naciones Unidas para Europa (UNECE) es un elemento clave para fortalecer la competitividad que favorecería la reducción de costes de desarrollo redundantes y evitaría la duplicación de procedimientos administrativos.

Por otro lado, el informe recomienda a la Comisión que fomente el diálogo para adoptar enfoques comunes con mercados de terceros países y, si fuera necesario, utilice instrumentos de política comercial frente a prácticas comerciales desleales y medidas proteccionistas para garantizar una competencia en igualdad de condiciones de la UE con otros países.

La industria europea de automoción está a la espera de cambios estructurales en su cadena de valor motivados por las nuevas tecnologías y la movilidad con cero emisiones. La industria, en particular las pymes, necesita evaluar y redefinir su posición en la cadena de valor, así como aumentar su capacidad para integrar las tecnologías digitales y nuevos conceptos como la economía circular en los procesos de producción.

La transformación de la industria del automóvil tendrá efectos significativos sobre el empleo y el transporte. El grupo de trabajo propone medidas a nivel sectorial, nacional y comunitario para mejorar la cualificación de los trabajadores y retener y reciclar la mano de obra en esta industria. Las medidas pueden incluir el apoyo a la movilidad y la transferibilidad de cualificaciones, el desarrollo del aprendizaje y la certificación del aprendizaje no formal.

Tanto la industria como los Estados miembros necesitarán avanzar en medidas para reducir la polución ambiental y fijar objetivos a largo plazo para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. Así, responden a los retos planteados por nuevos participantes en el mercado y al desarrollo de los vehículos no contaminantes.

Para ello, sería necesaria una regulación neutra y promover incentivos a nivel nacional y local, así como impulsar la expansión de las infraestructuras de recarga y la mejora tecnológica de las baterías.

La regulación de la UE en materia de emisiones de CO2 es uno de los instrumentos más efectivos para impulsar la eficiencia de los combustibles fósiles, ya que crea un marco de competencia que garantiza la predictibilidad del mercado y estimula la innovación.

La revisión de los objetivos de emisiones para el período posterior a 2020 facilitará la penetración en el mercado de los vehículos de bajas o nulas emisiones contaminantes.

Un elemento clave para el éxito de este tipo vehículos es la optimización del rendimiento de las baterías. El grupo de trabajo recomienda impulsar una iniciativa industrial que apoye medidas para desarrollar la próxima generación de baterías.

El informe también llama la atención sobre la necesidad de una estrategia compartida para dar impulso a los vehículos autónomos y conectados. La UE podría promover y financiar programas de investigación a nivel comunitario y nacional, contando además con la ayuda de la cooperación público-privada.

La expansión de estos vehículos implicará cambios normativos para regular aspectos como el registro y acceso de los datos asociados a ellos, el comportamiento de conductores y vehículos respecto a las normas de tráfico o la revisión y la aprobación de vehículos.

Los vehículos conectados y autónomos plantean también a largo plazo algunas cuestiones laborales y éticas que tendrán que abordarse en futuras políticas comunitarias para garantizar su aceptación social.

El Informe concluye que la implementación de estas recomendaciones requerirá un seguimiento por parte de la Comisión, en colaboración con expertos de los Estados miembros, de la propia industria y de otras partes interesadas.
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