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El peso de la industria en el PIB de España ha caído 6 puntos desde la crisis

12 de Mayo de 2017
  • P. Rouzaut
Mientras que al comienzo de la crisis, en el año 2007, la industria representaba el 29,40% del Producto Interior Bruto español, en 2015 no alcanzó el 25%, situándose en el 23,63%, casi seis puntos porcentuales por debajo, según los datos del Banco Mundial.

La situación a la baja de la industria española se observa en comparación con la situación europea, ya que nuestro país se sitúa entre aquellos donde la industria tiene menor peso. Por el contrario, en países como Rumanía, el sector alcanza el 40% del PIB, y en República Checa el 38%, afirma un informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE). 
 
 


Existen varias razones por las cuales la industria se ha desinflado en el país, especialmente a partir del periodo de crisis. La gran disminución de demanda interna llevó a la reducción de la construcción inmobiliaria, a la contracción de la producción industrial y a la disminución del empleo en el sector. Una situación producida por la recesión económica. El catedrático de la Universidad Complutense, Rafael Myro, ha destacado en su artículo "Una nueva política industrial para España", la existencia de amenazas que hoy en día siguen presentes en la industria:
 
  • La exportación: esta actividad se encuentra concentrada en un número limitado de productos, mercados y empresas. 
  • La estructura productiva: con una excesiva falta de tejido en los sectores TIC. La inversión en I+D+i se ha reducido a la mitad en comparación con 2007. Hasta el FMI advirtió a España de que destaca por ser uno de los países donde menos apoyo financiero se presta a la innovación. 
  • La productividad: ésta avanza a ritmos bajos y se apoya en la mayor mecanización de las exportaciones, no en el aumento de intangibles. 
  • Deficiencias: especialmente de gestión y delegación de tareas, que el profesor destaca como causas de la reducida dimensión empresarial, en la que priman las micropymes. Las grandes empresas solo representan el 0,3% del tejido empresarial. 
¿Cómo mejorar la situación de la industria?
Myro destaca seis aspectos en torno a los cuales debe girar el nuevo modelo industrial español. En primer lugar, afirma que es precisa una política industrial que impulse las producciones secundarias, necesarias para el desarrollo y el aprovechamiento de economías de escala; el auspicio de la innovación y el descubrimiento de nuevos productos por los emprendedores, o la provisión de recursos y capacidades para las pymes que no pueden costear por falta de dimensión. 

En definitiva, esta política industrial se centra en dos objetivos: el aumento de la productividad en el trabajo y la internacionalización de las empresas y la economía.

En segundo lugar, resalta la importancia de aumentar el gasto en I+D+i, creando un "ecosistema innovador" del que forma parte el Estado y el sector privado. De esta manera, la financiación se basa en la multiplicación de instrumentos que aseguren el tipo de inversión adecuada a cada etapa de desarrollo de la empresa innovadora. Por ejemplo, con alternativas al crédito bancario como pueden ser los 'business angels' o el 'crowfunding'. 

Además, para llevar a cabo estos cambios es importante comenzar desde el capital humano, mejorando la formación de los empleados y directivos de las empresas innovadoras. De hecho, solo el 25% de las empresas industriales gastan en formar a sus trabajadores. Propone dotar a la educación de una mayor base empresarial, alentando la formación profesional y su carácter dual, e impulsar los gastos externos en formación de empresas. 

En cuarto lugar, el catedrático de la Universidad Complutense afirma que "la política industrial debe patrocinar la creación de marcas privadas, de cara a dotar de reputación y garantía de calidad a los productos españoles". Además, propone aprovechar el potencial de las marcas colectivas como la Marca España. 

Otro de los aspectos en los que España debe mejorar es en la digitalización. Entre los cambios que la revolución digital establece destaca el uso del 'big data', la comunicación ultrarrápida, la computación en la nube, la impresión en 3D, la robotización masiva, la visión artificial o la inteligencia artificial. "La política industrial tiene aquí un papel clave y urgente que desempeñar, ayudando a poner en marcha una intensa y compleja agenda digital", resalta Myro. 

Por último, la internacionalización empresarial es otro pilar fundamental para reflotar a la industria española. A pesar de que en los últimos años las compañías españolas han mejorado notablemente en este aspecto, todavía queda pendiente mejorar su inserción en nuevas redes internacionales, acercándose a aquellos segmentos que otorgan más valor añadido, y mejorando la innovación, el diseño y el marketing.
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