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AVANCE TECNOLÓGICO

¿Cómo cambiará la tecnología la forma en que producimos y usamos los recursos básicos?

10 de Abril de 2017
  • José Luis Laguens
Los molinos son una de las principales energías renovables en España

Los molinos son una de las principales energías renovables en España

A lo largo del amplio ciclo transcurrido entre 2003 y 2015, el gasto en materias primas básicas como el petróleo, gas natural, carbón, hierro y cobre creció por encima del 6% del PIB global por segunda vez en un siglo, antes de observarse en los últimos años un cambio brusco de tendencia en sus precios. Al tiempo que tuvo lugar esta evolución, los cambios en la oferta y la demanda de estos recursos esenciales, las tendencias macroeconómicas y la innovación tecnológica han tenido también una influencia notable.

Un análisis publicado por McKinsey Global Institute acerca de cómo la tecnología está afectando al mercado de las materias primas, muestra que en las próximas décadas estos desarrollos tendrán notables impactos sobre su producción y consumo, modificando el sector y aportando beneficios significativos a la economía global.

El informe “Beyond the supercycle: how technology is reshaping resources” sostiene que el rápido avance tecnológico en áreas como la inteligencia artificial, robótica, análisis de datos masivos e Internet de las cosas ha comenzado a transformar la manera en que dichos recursos son producidos y consumidos. Tecnologías como el automóvil eléctrico y de conducción autónoma y la aplicación de tecnologías más eficientes en la industria, las empresas y los hogares modificarán la demanda de recursos básicos.

Estas transformaciones tecnológicas incluyen innovaciones como el uso de robots para reparar oleoductos, drones que facilitan la realización de mantenimientos preventivos en instalaciones o el análisis de datos masivos para identificar nuevas mejoras en la productividad.

Las innovaciones tecnológicas permitirán que el consumo de energía sea menos intenso y más eficiente, que siga abaratándose el coste de las energías renovables y su almacenamiento, y que los productores de recursos puedan realizar prospecciones en lugares antes inaccesibles y mejorar las técnicas de extracción y mantenimiento de las instalaciones.

Tecnología y eficiencia

Los escenarios que sugieren estos avances tecnológicos muestran que podrían aportar ahorros en costes entre 900 y 1,6 trillones de dólares en 2035, cifra equivalente al PIB de Indonesia o Canadá.

El crecimiento de la demanda total de energía primaria se ralentizará o alcanzará su pico máximo en dicho año, a pesar del crecimiento del PIB, según calcula el mencionado estudio. La reducción de la demanda de energía para el transporte, la proliferación de medidas de eficiencia energética y la creciente sustitución de los combustibles fósiles por energías renovables podrían aportar ahorros por valor de 1,2 trillones de dólares en un escenario de adopción acelerada de estas tecnologías.

Los potenciales ahorros por el lado de la oferta para los productores de las cinco materias primas en las que se centra el informe (petróleo, gas natural, carbón, hierro y cobre) podrían suponer 300 billones de dólares anuales hacia 2035.

La correlación entre precios observada durante el superciclo 2003-2015 de las materias primas se ha desacoplado y las perspectivas apuntan a la posibilidad de una divergencia significativa entre unas materias primas al alza y otras en declive.

La demanda de petróleo, carbón y hierro podría llegar próximamente a su pico y comenzar a decaer en las próximas dos décadas, mientras las prospecciones de cobre seguirán en aumento, aunque habrá previsibles diferencias regionales.

Por ejemplo, en las economías avanzadas podría experimentarse un declive más rápido de la demanda de petróleo provocado por la adopción de nuevas tecnologías, mientras que en las emergentes podría darse un aumento de la demanda a pesar del cambio tecnológico. Sin embargo, la intensidad del uso de las materias primas básicas en relación al crecimiento del PIB tenderá a disminuir a nivel global.

Las autoridades políticas pueden sacar partido de esta revolución de las materias primas básicas adaptándose al cambio tecnológico para modificar con menos restricciones el mix energético de sus respectivos países.

Las regiones exportadoras cuyas finanzas públicas se basan en su disponibilidad en recursos naturales necesitarán encontrar fuentes alternativas de rentas. Los países importadores pueden utilizar sus reservas estratégicas de materias primas mientras los precios sean bajos para responder a alteraciones repentinas de oferta y precios y destinar las rentas procedentes del ahorro de dichos recursos a inversiones en otras áreas.

Para las empresas del sector la perspectiva futura de incertidumbre y menores fuentes de crecimiento les obligará a ser más ágiles en el planteamiento de su negocio. Impulsar las tecnologías digitales, entre otras, será esencial para obtener ganancias de productividad, aunque no será suficiente. Las empresas que se centren en aspectos fundamentales de su gestión, como en los costes, los gastos y los costes laborales, y tengan en cuenta las oportunidades que ofrece la tecnología se encontrarán en una situación de ventaja frente al resto.
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