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INFORME DEL CES

Las brechas salarial y de género dificultan la plena integración laboral

07 de Marzo de 2017
Participación laboral de la mujer en España

Participación laboral de la mujer en España

Dreamstime
En su último “Informe sobre la participación laboral de las mujeres en España”, el Consejo Económico y Social de España (CES) analiza las principales barreras que aún persisten en nuestro mercado laboral para la plena incorporación de la mujer. El documento trata de identificar los obstáculos estructurales que impiden una mayor y mejor participación laboral de las mujeres, así como las políticas necesarias para avanzar en este objetivo.

La participación de las mujeres en el mercado de trabajo se incrementó en España a partir de mediados de los años ochenta, impulsada por los cambios sociológicos y económicos y los avances en el ámbito de la igualdad de género. La mejora del nivel educativo medio de la mujer ha sido uno de los factores más relevantes que han contribuido de forma notable a expandir esta tendencia. De este modo, nuestro país se ha ido acercando a los países europeos más avanzados, subiendo desde las últimas posiciones de la Unión Europea.

Sin embargo, existen barreras estructurales que todavía determinan que, décadas después de su incorporación generalizada al mercado de trabajo, las mujeres en España sigan mostrando menores tasas de actividad y de empleo que los hombres, tasas de paro más elevadas o mayores dificultades en el desarrollo de sus carreras profesionales. Estos factores favorecen la existencia de una brecha salarial que persiste y aumenta con la edad, incidiendo negativamente en sus futuros derechos de pensión, además de acrecentar el riesgo de pobreza femenino en la vejez.

Por otro lado, en la evolución de la tasa de actividad femenina se observan dos tendencias contrapuestas: menor tasa de actividad de las jóvenes y tasas más elevadas en grupos de edades intermedias y mayores. El primer caso se asocia a la prolongación del tiempo dedicado a la formación inicial y a la coyuntura laboral, mientras el segundo se debe al ingreso en tramos de edad más mayores de mujeres que siguen un patrón de participación laboral caracterizado por una permanencia más elevada en el mercado de trabajo. A este respecto, es posible que, debido a la crisis, se haya dado un fenómeno de sustitución por parte de mujeres mayores y de niveles formativos medios o bajos ante la pérdida de empleo e ingresos de los varones.

Por otro lado, el análisis de las trayectorias laborales sugiere que las mujeres muestran más tiempo de interrupciones que los varones a lo largo de sus carreras profesionales, redundando en una relación más débil del género femenino con el empleo. Las condiciones de trabajo de las mujeres siguen siendo peores que las de los hombres. Además, se ven afectadas por una mayor frecuencia de contratos temporales de corta duración, una mayor rotación y mayores tasas de paro, lo que implica situaciones laborales más vulnerables. Otro de los rasgos más característicos del empleo femenino es el mayor peso del trabajo a tiempo parcial (25,2% del empleo total de las mujeres en 2015 frente al 7,9% de los hombres).

El informe insiste también en la necesidad de intensificar los esfuerzos contra la persistencia de las diferencias salariales entre hombres y mujeres, dado que desincentivan una mayor participación laboral femenina, mediante políticas coherentes de empleo, educativas y de impulso a la conciliación de la vida laboral y familiar e igualdad.
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