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Cambio de tendencia

¿Cómo se han transformado las pautas de consumo en España?

31 de Enero de 2017
Este dato mejora el 2,1% registrado en el segundo trimestre y también el logrado entre enero y marzo, que fue del 3,1%.

En la actualidad, el gasto en alimentación dentro del hogar apenas supera el 15% del total, cuando solo unas décadas atrás implicaba cerca del 30%.

Uno de los indicadores, ya clásico, del nivel de desarrollo socioeconómico alcanzado en un país en un momento dado, ha sido la proporción de gasto dedicado a la partida de la alimentación, frente a otras como ocio y cultura. Según un informe reciente del Consejo Económico y Social (CES), las pautas de consumo de la sociedad española muestran desde hace varias décadas los rasgos propios del modelo desarrollado exhibido por los países del entorno occidental, lo que permite afirmar que dicho modelo se encuentra consolidado en España.

En la actualidad, el gasto en alimentación dentro del hogar apenas supera el 15% del total, cuando solo unas décadas atrás implicaba cerca del 30%.

Sin embargo, el modelo de consumo español, no es inmune a los ciclos económicos, como demuestran las estadísticas. Tanto en la crisis de los años 90 (si bien de forma mucho menos acusada) como en la iniciada en 2008, el consumo familiar se ha mostrado muy sensible a los cambios de ciclo, de forma que los hogares han reaccionado rápidamente a las condiciones económicas (bajada de las rentas) y a las expectativas sobre su evolución a corto plazo.
 
 
Desde 2008 la Encuesta de Presupuestos Familiares elaborada por el INE y actualizada cada año, ha mostrado una importante reducción del gasto medio en consumo de los hogares hasta 2013, con un leve incremento en los dos últimos ejercicios. Pero, ¿cómo han variado los hábitos de consumo de los españoles durante la crisis más intensa que ha vivido el país en las últimas décadas?
 
  • Sí importa quién sea el cabeza de familia y, si está jubilado, mejor. Según el CES, la actividad del sustentador principal del hogar es una de las variables más determinantes de la evolución del consumo en estos últimos años. Las personas que viven en hogares cuyos sustentadores se encuentran ocupados, han reducido su consumo en un 6% durante la crisis, mientras que las que viven en hogares con sustentadores que se encuentran desempleados lo han hecho en un 19%.
Curiosamente las personas que viven en hogares con sustentadores jubilados no solo no han reducido su gasto, sino que lo han aumentado hasta el 17% entre esos años. Esto se explica porque durante la crisis, mientras que los trabajadores del sector público y privado se han enfrentado a la moderación salarial, los jubilados han ganado poder adquisitivo.
 
  • Durante la crisis se ha disparado el gasto en Comunicaciones y ha aumentado la inversión en salud. La estructura del consumo sí que ha cambiado desde que comenzó la crisis, entendida como la proporción del gasto que se dedica a cada partida, que se ha visto modificada con una reorganización de las prioridades de los hogares en sus decisiones de gasto. Si el INE establece doce grandes partidas del gasto de los hogares, cada una de ellas se redujo salvo la de “salud”, que aumentó un 3,4% y la de Comunicaciones, que se disparó un 26%.
 
  • La vivienda cada vez tiene menos peso en el Presupuesto familiar. Ha pasado de suponer la cuarta parte del total a casi la tercera parte, en tanto que la alimentación ha absorbido casi medio punto más entre los años de referencia, pasando del 14,3% al 14,7%. Las partidas de enseñanza, salud y comunicaciones también ganaron peso dentro de la estructura de consumo de los hogares.
Por el contrario, la partida de transportes, que incluye los gastos de adquisición de vehículos privados o el gasto en transporte público, ha perdido más de tres puntos y medio porcentuales en la estructura, en coherencia con el descenso del gasto del 40% que responde principalmente a la caída en la compra de coches en los primeros años de crisis. Con la crisis el gasto en cultura y el ocio, que desde 2006 se ha reducido en un 20%, ha perdido peso en la estructura del consumo.
 
  • Los hogares con rentas más bajas gastan más porcentaje de su Presupuesto a comunicaciones y tecnologías de la información. El espectacular desarrollo de los sistemas de información y comunicación telemática de las dos últimas décadas ha sido posible, entre otros factores, gracias a la gran permeabilidad social al uso de nuevos instrumentos tecnológicos que han llegado a modificar los hábitos de  vida de una parte importante de la población en todo el mundo.
Como queda reflejado en el tercer apartado del presente informe, la sociedad española lejos de permanecer ajena a la consolidación de las redes de información y comunicación, se encuentra cada vez más “conectada”, siendo cada año más frecuentes las operaciones a través de Internet. Es llamativo que en un contexto de fuerte descenso del gasto en casi todas las partidas de consumo, la relativa a las comunicaciones no haya dejado de incrementar su cuantía, poniendo de manifiesto la importancia que los consumidores españoles conceden a la comunicación. Esa prioridad está presente en todos los segmentos de la población, dedicando más proporción de gasto los hogares con rentas más bajas (3,2%) y menos los de rentas superiores (2,1%).
 
  • Menos gasto en tarifas telefónicas y más en smartphones. Los cambios en la regulación del mercado de las telecomunicaciones y en la dinámica de innovación de las empresas, entre otros factores, han posibilitado una bajada sustancial en las tarifas de acceso a Internet, ampliando la accesibilidad y facilitando su permeabilidad en el tejido social.
Parte del gasto liberado de los servicios de datos ha podido ser destinada a la adquisición de equipos de telefonía, mucho más complejos, entre los que destacan los Smartphone, responsables del incremento del gasto de la partida de las comunicaciones y con más utilidades, principalmente, la navegación en la red. Dado el carácter de infraestructura para la información y la comunicación, necesarios para el acceso al consumo a través de la red, el gasto en equipos de telefonía podría incluso considerarse, al menos en parte, como inversión de los hogares.
 
  • Casi una tercera parte de la población española realiza actualmente compras a través de Internet frente al 10% que lo hacía nueve años atrás. No obstante, frente a los principales socios comunitarios, la penetración del comercio electrónico es bastante inferior a la del Reino Unido (75%), Dinamarca (67%), Alemania (64%) o Francia (49%), aunque por delante de Italia (18%) o Portugal (23%). Sin embargo, el comercio electrónico ha registrado un fuerte aumento en España, incluso durante los años de crisis, llegando cada vez a sectores más amplios de la población.
 
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