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¿Está la economía española preparada para afrontar los riesgos climáticos?

16 de Enero de 2017
Los inversores empiezan a plantearse si lo que es rentable hoy en una economía muy intensiva en carbono.

Los inversores empiezan a plantearse si lo que es rentable hoy en una economía muy intensiva en carbono.

La determinación de los países de estabilizar las emisiones mundiales de CO2 mediante el Acuerdo de París implica cambios de calado en el sistema financiero global a los que ya se adaptan Gobiernos y empresas de todo el mundo. ¿Está la economía española preparada para ese nuevo escenario financiero?

Esa es una de las preguntas a las que han intentado responder expertos en esta materia en el foro de debate "Gestión de riesgos climáticos y financiación sostenible", organizado en Madrid por la escuela de negocios AFI y el Instituto francés para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales (IDDRI).

El Acuerdo de París ha supuesto "un antes y un después" en las implicaciones que tendrá la lucha contra el cambio climático y obliga a cuestionar el valor que tendrán muchos activos financieros intensos en carbono, y a definir "un mapa de riesgos a los que se enfrentan sectores completos" a consecuencia del calentamiento, afirma Ángel Berges, vicepresidente de AFI.

Los inversores empiezan a plantearse si lo que es rentable hoy en una economía muy intensiva en carbono lo será en diez o quince años en un contexto de descarbonización para combatir el cambio climático.

Y ese planteamiento está conduciendo a instituciones y corporaciones a realizar análisis de los posibles riesgos climáticos asociados a las inversiones, como por ejemplo la rentabilidad futura de combustibles fósiles sin explorar o de infraestructuras o empresas que desarrollan su actividad en zonas susceptibles de quedar afectadas por desastres naturales.

Instituciones como el Consejo de Estabilidad Financiera (Financial Stability Board, por sus siglas en inglés), el órgano promovido por el G20 para reformar el sistema financiero global, ha puesto las implicaciones financieras del cambio climático en el foco de sus prioridades.

Para ello ha creado un grupo de trabajo (Task Force On Climate related Financial Disclousuores) encargado de elaborar un informe que oriente a los países sobre las implicaciones financieras del cambio climático, que en estos momentos está abierto a consultas y que previsiblemente se presentará en la cumbre que el G20 celebra en julio en Alemania.

El documento será "una herramienta de asesoramiento en la toma de decisiones sobre los riesgos y oportunidades que plantea el calentamiento global, así como de las métricas y metas más adecuadas para hacer esos análisis", apunta David Bresch, profesor de riesgos climáticos de la escuela de negocios de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich.

Un buen número de países no han esperado el informe y sus bancos centrales se han puesto manos a la obra a analizar los riesgos climáticos a los que está sometida su economía y el dinero público de los contribuyentes, como es el caso de Reino Unido, Suiza, Francia, Brasil o China.

"Mientras no se conocía la existencia del peligro era normal que no existieran estos ejercicios, pero ahora sí los conocemos y hay que hacer análisis de riesgos", apunta la directora del IDDRI, Teresa Ribera.

El sector financiero y asegurador internacional está haciendo esos análisis, en algunos con compromisos como la "Promesa de Montreal" en el que medio centenar de bancos y empresas se han comprometido a informar a sus inversores de los riesgos asociados a las emisiones de gases de efecto invernadero. Entre ellos están los planes de pensiones de los empleados de la Caixa o la Caja de Ingenieros.

¿Conoce España el riesgo climático al que están expuestos sus activos públicos y su economía?
"Hoy por hoy el Banco de España no sabe cuántos bienes tiene asociados a activos intensivos en carbono, no dispone de estrategias para desarrollar si se superan los umbrales de peligrosidad y tampoco conoce la vulnerabilidad física de sus infraestructuras ante el cambio climático", sostiene Ribera.

La directora del IDDRI subraya que en la actualidad se desconoce el riesgo al que está sometida la economía española.

Gonzalo Sáenz de Miera, director de Prospectiva Energética en Iberdrola, reconoce esta "creciente preocupación de los inversores", junto con la demanda de transparencia sobre los activos en CO2.

Sáenz de Miera opina que sí hay preocupación por las finanzas climáticas en España tanto por parte del Gobierno como del sector empresarial englobado en el Grupo Español de Crecimiento Verde.

Por su parte, Erick Decker, jefe de Inversiones de Axa para el Mediterráneo, con sede en España, subraya que las empresas tienen que ir más allá "haciendo sus flujos financieros consistentes con la descarbonización que se han propuesto los países".
 
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